
RAYE tomó el Palau Sant Jordi con una orquesta completa a sus espaldas y un plan claro: convertir la noche en algo más amplio que un concierto. Hubo sinfónica, jazz, hip hop, un tramo de rave y momentos casi teatrales. Pero lo que sostuvo todo fue su voz y la manera en que domina el escenario como si lo hubiera pensado a su medida.
La gira se llama “This Tour May Contain New Music”. Más adelante, tal como adelantaba el segundo disclaimer, aparecieron los finales dramáticos, la sección de metales, el amor y la pasión, el cover de jazz, la charla extensa, la gran nota sostenida, el segmento de club nocturno y las cuerdas en vivo. El aviso no era un guiño: era un mapa de lo que iba a pasar.

El arranque: voz al frente, orquesta detrás
El telón rojo cubría todo el escenario antes de empezar, pesado y teatral, como si estuviera a punto de abrirse una función de ópera clásica. En la previa, Absolutely, una de sus hermanas con quien comparte gira, calentó el ambiente y se llevó una ovación con su cover de ABBA.
El show arrancó con “Girl Under The Grey Cloud / I Will Overcome”. RAYE apareció con el micrófono en la mano frente al telón aún cerrado, bajo una luz de teatro y ópera y acompañada únicamente por violines. La cantó sola, con esa sensación de apertura contenida que obliga al silencio. La voz abrió la noche sin protección. Después se deslizó detrás del rojo intenso y, cuando el telón cayó, el escenario se reveló completo: dos coristas, siete vientos, batería, percusión, bajo, guitarra, teclados y seis violines componiendo una verdadera orquesta. Ahí empezó el despliegue total.
“Where is my Husband!” arranca con una sonrisa que desarma. “Hola hola Barcelona, dónde está mi esposo”. El castellano sale limpio y el Palau responde como si realmente hubiera que levantar la mano. De inmediato en “Thrill Is Gone” la técnica se vuelve física. Pide ruido. El público estalla. Ella baila, se mueve con soltura y las primeras filas se levantan. El Sant Jordi deja de ser un auditorio sentado.
“Suzanne” trae mezclas de hip hop. Cada canción viene precedida de historia. Habla, explica, comparte. La charla no interrumpe, construye. Después de cada tema, aplauso largo. Ella escucha, sonríe, agradece con la mirada. “The Winter Woman” instala una estética casi futurista y el solo de violín corta el aire con precisión. En “Hard Out Here” las proyecciones en rojo y azul la duplican en una especie de 3D que ilumina todo el recinto. El show avanzará entre diálogos e historias previas a cada canción y, al finalizar cada tema, su voz privilegiada volverá a ordenar el escenario.

Segunda parte: jazz, relato y vulnerabilidad
Antes de continuar se acerca al público y dice “hola espero que la estén pasando bien, entramos en la segunda parte del show la cual es mi favorita”. Saca carteles de esos que se usan en shows clásicos para pedir aplausos o vítores. Juega con la gente con una naturalidad que no se siente ensayada. Incluso el último cartel era un código QR para compartir su ultimo disco.
“Fly Me to the Moon” se vuelve escena teatral. Cuenta la historia de una mujer de mediana edad que está soñando y está muy triste. La personifica. La hace cruzar una puerta imaginaria montada en el escenario. Pide por sus músicos, por sus cuerdas, y como una maestra de orquesta les da la señal. El Palau parece un club de jazz con mesas de manteles rojos y luces bajas.
“Worth It” arranca con una trompeta impecable. “Este es uno de mis temas preferidos y es de mi primer álbum, esta es una maravillosa canción de ayuda”. La atmósfera remite a los años sesenta, al glam de Hollywood, a coches cruzando la noche. “Nightingale Lane” trae el recuerdo de su primer beso y aquel “te amo”. Cada canción tiene historia y la música adopta la forma emocional de ese recuerdo.
“Señoras y señores, es momento para una canción triste. La vida es dura, ok, la vida es dura, los domingos son lindos pero aunque suene oscuro la vida es dura.”
Se sienta al piano para “Ice Cream Man”. Hay interrupciones desde el público. Ella se ríe y responde dos veces “no sé qué es lo que has dicho pero te amo”. El escenario gigante parece reducirse. Al terminar se emociona. Esta canción cabe destacar que ganó un Grammy a la mejor canción para el cambio social.
Sin pausa arranca “I Know You’re Hurting”. El telón vuelve a levantarse y la orquesta entra con todo. Repite “gente todo estará bien” varias veces mientras el público vitorea.
Luego deja su mensaje:
“No te rindas en tu vida, tú eres hermoso, y que toda la gente en este lugar diga no te rindas y todo va a estar bien, muchas gracias Barcelona¨ y el solo de guitarra descarga lo que quedó suspendido.

De la sinfónica al rave
“Oscar Winning Tears” transforma el escenario en una premiación. Los carteles ahora celebran a la orquesta. Tom oficia de maestro de ceremonias. La artista británica agradece y subraya que ha sido un álbum muy sinfónico.
Antes de “Click Clack Symphony” firma un vinilo a un fanático que estalla cuando lo recibe. Explica que el click clack es el sonido de caminar por la calle. Los tacones se proyectan en pantalla mientras percusión, batería y vientos graves generan tensión. Después aparecen pentagramas y corcheas, todo hace que el público esté inmerso dentro de una filarmónica.
El “Nightclub Medley” cambia la temperatura del recinto. Baja el nombre RAYE y se llevan la Y para devolverlo como RAVE. “A ver Barcelona que no te escucho”. El Sant Jordi ya está de pie. Quince minutos de enganchado disco. PRADA entra y todo termina de explotar.
“Joy” trae al escenario a sus hermanas Amma y Absolutely. Antes de comenzar aclara: “Habla de que la vida es dura pero que tenemos que tener coraje, hablemos de un modo positivos, vamos”.
“Escapism” llega con ese pulso funk y hip hop que pone a todo el Palau a saltar. La despedida es directa:
“Barcelona te amo muchas, muchas gracias, ustedes explotaron mi pequeña mente Barcelona, señoras y señores hasta la próxima”. Se queda saludando unos segundos más, visiblemente impactada por la respuesta.
Tal como ella misma comentó durante el show, era la primera vez que desembarcaba en Barcelona con su propio espectáculo y reconoció haber quedado impactada por la respuesta del público.
Valoración de MgzMag
Al terminar el concierto de RAYE en el Palau Sant Jordi, la sensación era la de haber asistido a un espectáculo pensado en cada detalle. En un recinto acostumbrado a recibir a los grandes nombres, lo que marcó la diferencia fue la forma en que integró la orquesta completa dentro de un show contemporáneo sin que nada sonara excesivo. Las cuerdas respiraban con precisión, los metales entraban con carácter y la base rítmica sostenía cada transición sin fisuras. La puesta en escena acompañó ese pulso: teatral cuando debía ser íntima, expansiva cuando tocaba abrir el sonido y directa en los tramos más cercanos al club. No hubo desorden ni acumulación. Hubo dirección, equilibrio y una voz capaz de dominarlo todo sin perder matiz.
Redacción MgzMag
Valoración del Público
Al salir del Palau, entre la marea de gente que todavía comentaba lo vivido, la opinión se repetía casi con las mismas palabras. “A mí lo que más me impresionó fue la voz, porque incluso cuando la banda estaba a pleno, ella seguía por encima sin esfuerzo. La orquesta sonaba impecable” No fue una frase aislada. Era la impresión general mientras el público abandonaba el recinto.
SetList
- Girl Under The Grey Cloud and I Will Overcome
- Where is my Husband!
- Thrill Is Gone
- Suzanne
- Beware the South London Lover Boy
- Flip a Switch / Decline
- The Winter Woman
- Hard Out Here
- Fly Me to the Moon
- Worth It
- Nightingale Lane
- Ice Cream Man
- I Know You’re Hurting
- Oscar Winning Tears
- Click Clack Symphony
- Rave Songs – Tecnho Medley
- Joy
- Escapism
Nota editorial
Los diálogos transcritos reflejan con fidelidad la voluntad y el mensaje del artista, aunque pueden no ser textuales en su totalidad. En MgzMag nos especializamos en crónicas inmersivas, donde recolectamos la mayor cantidad posible de emociones sensoriales, atmósferas y momentos clave para ofrecer una experiencia cercana a estar ahí. Lo mismo ocurre con los setlists: en algunos eventos no se reciben oficialmente o el artista modifica el orden del mismo en tiempo real, por lo que la reconstrucción se basa en la observación directa del cronista y el cruce con los registros disponibles.
Créditos y Contenido
Todo el material aquí publicado es exclusivo y no puede ser utilizado, copiado ni reproducido total o parcialmente sin autorización expresa de MgzMag. El contenido generado forma parte de futuras producciones de MgzMag.
PH Mariana Gomez Torres
Más contenidos y fotografías en nuestras redes:
Instagram:@mgzmagculturavisual
Fotografía:@mgzlab
Youtube: @mgzmag
Para Escuchar

Recuerda que en parte, MgzMag, se mantiene gracias al reconocimiento y valoración de nuestra comunidad, si te gusta nuestro trabajo y quieres recompensarlo recuerda que puedes regalarnos un café en nuestra cuenta de buymeacoffee:mgzmag

Puedes escanear el siguiente código con tu móvil para simplificar el proceso.





