
Razzmatazz vibró con una descarga de graves, luces y nostalgia electrónica. Robot Rock Alive, el tributo más pulido y respetuoso al universo de Daft Punk, no ofrece una simple recreación: propone una experiencia única, una celebración de loops, samples y pulsos que mantienen al público en un trance colectivo.
La escenografía hipnotiza desde el primer segundo: una plataforma piramidal proyecta luces e imágenes mientras los cascos comienzan a relucir bajo el haz del láser. Todo vibra apenas cinco minutos después de que el DJ deje el ambiente en el punto exacto de ebullición para lo que ya es un show espectacular.
Abren con Robot Rock, primer aviso de que no habrá descanso posible. El bajo demoledor sacude el pecho y marca el pulso de la noche. Desde esa frecuencia grave disparan los samples de Television Rules the Nation, entrelazados con destellos de Around the World. Todo está diseñado para empujar el ritmo hacia el clímax. Luego emergen fragmentos de Crescendolls que se funden con Too Long, antes de explotar en Harder, Better, Faster, Stronger. Es un bloque de precisión quirúrgica, …donde por último, los scratchs de Rock and Roll suenan como cuchillas afilándose dentro del propio tema, atravesando las capas de sonido con una precisión casi mecánica.
Los Robot Rock Alive reconstruyen, reinterpretan y expanden el universo sonoro de Daft Punk con una precisión impecable y un respeto absoluto por su esencia original. Reinventan. Entretejen samplers, bases y fragmentos hasta moldear nuevas estructuras que conservan intacto el ADN de los robots franceses. Es un viaje continuo, un loop infinito que nunca baja la energía.
La segunda mitad comienza con Face to Face, una de las favoritas del público, interpretada con respeto y potencia. Y entonces llega el himno: One More Time. La sala entera se convierte en un coro, mientras la pantalla proyecta el título de la canción como si fuera una bandera. Sin pausa, encadenan Aerodynamic, y el público se rinde.

El grito “Robot Rock, Robot Rock” llena la sala hasta que irrumpe Around the World, coreada con ese clásico “ohhhh ohhhh ohhhh” de estadio. La euforia se desliza suavemente hacia Get Lucky, adaptada con elegancia dentro de la secuencia, antes de regresar al mantra: Around the World otra vez, seguida de un guiño final con Superheroes.
El cierre es puro ingenio: las luces del público sincronizadas con una app descargable que convierte cada móvil en parte del espectáculo. En el último bloque, mezclan One More Time con los loops de Music Sounds Better with You , como si los robots franceses y Stardust hubieran decidido encontrarse una vez más.
Salen del escenario, pero el público no los deja ir. Regresan para el broche final: I Feel It Coming, la colaboración con The Weeknd, que deja flotando una vibra cálida en el aire. Y entonces, con las manos formando corazones, se despiden como empezaron: agradeciendo y haciendo que todos se sientan parte de un mismo pulso.
Un show impecable, lleno de detalles técnicos, guiños visuales y una fidelidad sonora que roza la perfección. Respetuosos, creativos y con una ejecución milimétrica, Robot Rock Alive logra lo imposible: que creas, por un instante, que el casco brilla otra vez.
Redacción MgzMag


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